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Microorganismos de montaña: cómo capturarlos y reproducirlos en tu finca

· True Regenerative

Bidones de fermentación en la biofábrica de la finca

Si alguna vez has levantado la hojarasca de un bosque y has visto debajo una capa oscura con hilos blancos, ya conoces la materia prima de este artículo. Los microorganismos de montaña (MM) son una forma sencilla y barata de llevar a la finca la vida del suelo de un ecosistema cercano que nadie ha alterado. Son una de las piezas clásicas de cualquier biofábrica.

En este artículo te contamos qué son, cómo se recogen, cómo se reproducen en sólido y en líquido y cómo usarlos sin hacerse ilusiones mágicas.

¿Qué son los microorganismos de montaña?

Según los manuales prácticos de bioinsumos de la Secretaría de Agricultura de México y el INIFAP, los MM son inóculos con poblaciones altas de hongos, bacterias y actinomicetos que viven de forma natural en la capa superficial y orgánica de los suelos de ecosistemas poco intervenidos, como bosques y zonas de sombra.

El mismo manual explica que la técnica se inspira en el trabajo del profesor japonés Teruo Higa, de la Universidad de Ryukyus, con los llamados microorganismos eficientes, y que los MM son una versión de bajo coste para reproducir los microorganismos que viven en nuestros propios bosques.

Una idea clave del manual: conviene recoger el inóculo cerca del lugar donde se va a aplicar, porque los microorganismos se adaptan mejor a un clima parecido al de su origen.

Bidón cerrado con válvula para fermentar sin aire

Paso 1: recoger el inóculo en el bosque

El manual da unas pautas claras para elegir el sitio:

  • Un bosque o zona natural a la sombra, con la cubierta vegetal sin alterar.
  • Sin agroquímicos en al menos los últimos tres años.
  • Poco transitado por personas.

Para recogerlo:

  1. Aparta la hojarasca recién caída, los primeros dos centímetros más o menos.
  2. Busca la capa en descomposición: color marrón oscuro o negro, y zonas blanquecinas que delatan el crecimiento de hongos.
  3. Recoge ese mantillo de los primeros centímetros, hasta unos diez de profundidad, repartiendo la recogida en varios puntos para no esquilmar ninguno.

Un consejo nuestro: pide permiso al propietario del bosque y recoge con moderación. La idea es multiplicar, no saquear.

Paso 2: reproducir en sólido

La fase sólida multiplica el inóculo en un medio sin aire. El manual propone, para unos 50 kg de producto:

  • Sustrato nutritivo: salvado o sémola de arroz, trigo o maíz, o harinas de grano, según lo que tengas.
  • El mantillo recogido, en volumen parecido al del sustrato.
  • Melaza disuelta en agua sin cloro, como fuente de azúcares.
  • Harina de roca, como aporte mineral.

El proceso, resumido:

  1. Desmenuza el mantillo sobre un suelo firme o una lona.
  2. Extiéndelo en capas alternas con el sustrato y riégalo poco a poco con la melaza diluida.
  3. Mezcla bien con la pala.
  4. Haz la prueba del puño: al apretar, debe quedar un terrón compacto que no escurra líquido.
  5. Espolvorea la harina de roca y vuelve a mezclar.
  6. Llena un bidón de plástico apretando la mezcla por capas para sacar el aire, y ciérralo herméticamente.
  7. Déjalo reposar a la sombra unos 30 días sin abrirlo. Etiquétalo con la fecha.

Según el manual, al abrirlo la capa superficial debe verse blanca y oler a tierra de bosque.

Abono fermentado aplicándose en la parcela

Paso 3: activar en líquido

Para aplicar los MM con mochila o con el riego, el manual propone activarlos en líquido:

  1. Mete unos 5 kg de MM sólidos en un saco y átalo.
  2. Pon en un bidón de 200 litros la melaza diluida.
  3. Sumerge el saco, llena el bidón con agua sin cloro y ciérralo.
  4. Déjalo unos cuatro días.

El líquido bueno, según el manual, tiene color ámbar y olor agradable a fermento. Si sale violeta o azulado, es de mala calidad y hay que tirarlo.

Cómo se usan

El manual recoge varias formas de uso:

  • En sólido, mezclados con otro abono orgánico como bokashi, compost o humus de lombriz, sobre suelo húmedo y por la mañana, tapados con una capa de abono para protegerlos.
  • En líquido, diluidos en agua y aplicados a la planta o con el riego.
  • Como activador al preparar compost o bokashi.

Para conservarlos, el manual pide bidones de plástico (nunca metálicos) cerrados herméticamente, a la sombra y etiquetados, y da una duración de hasta unos seis meses.

Con los pies en el suelo

Los MM son una herramienta barata para aumentar la vida del suelo, pero no sustituyen al resto del sistema. Funcionan mejor en un suelo cubierto, con materia orgánica y sin labrar en exceso, que es lo que el NRCS del Departamento de Agricultura de EE. UU. señala como base de la salud del suelo: menos alteración, más cobertura, más biodiversidad y raíces vivas.

Tampoco te fíes solo del ojo. Si empiezas a usar MM, apúntalo en tu registro y sigue la evolución del suelo con pruebas de campo y análisis. Las plantas bioindicadoras también te darán pistas de cómo responde.

Errores frecuentes

  1. Recoger en sitios tratados o muy pisados.
  2. Pasarse de agua en la fase sólida: si escurre, sobra.
  3. Abrir el bidón antes de tiempo.
  4. Usar bidones metálicos o dejarlos al sol.
  5. Aplicar a pleno sol o sobre suelo seco.
  6. No registrar el origen, las fechas y las aplicaciones.

Empieza con un bidón

Un saco de mantillo, un bidón y un mes de paciencia bastan para empezar. Lo importante es hacerlo con método y apuntarlo todo, para que sea un paso más hacia la autonomía frente a los insumos.

Si quieres incorporar los microorganismos de montaña a la biofábrica de tu finca con criterio técnico, escríbenos.

Be the one who does it.

Fuentes

  • Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (México) e INIFAP, Estrategia de Acompañamiento Técnico (2021). Manuales prácticos para la elaboración de bioinsumos. 13. Reproducción de Microorganismos de Montaña. Incluido en el material del curso de Jairo Restrepo.
  • USDA NRCS. Soil Health. https://www.nrcs.usda.gov/conservation-basics/natural-resource-concerns/soil/soil-health

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