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Medir la salud del suelo con pruebas de campo sencillas: infiltración, agregados y lombrices

· True Regenerative

Tierra suelta y grumosa en la mano

Un análisis de laboratorio te dice mucho de la química de tu suelo, pero poco de cómo funciona: si el agua entra o se escapa, si los terrones aguantan la lluvia o se deshacen, si hay vida que trabaje por ti. Para eso existen las pruebas de campo, que puedes hacer tú mismo con material muy sencillo.

En este artículo te explicamos tres pruebas que recoge la guía del kit de calidad del suelo del NRCS del Departamento de Agricultura de EE. UU.: infiltración, estabilidad de los agregados y recuento de lombrices.

Por qué hacer pruebas de campo

La guía del NRCS presenta estas pruebas como una herramienta de cribado que da resultados inmediatos para comparar sistemas de manejo, seguir los cambios en la calidad del suelo a lo largo del tiempo y detectar posibles problemas. Están pensadas para que las pueda hacer el propio agricultor.

No sustituyen al laboratorio: lo complementan. Si aún no sabes interpretar tu análisis, empieza por nuestra guía para leer un análisis de suelo.

Lombriz en un puñado de suelo vivo

Prueba 1: infiltración

Mide lo rápido que entra el agua en el suelo. Es clave en el Mediterráneo, donde llueve poco y a menudo de golpe.

Material: un anillo metálico de unos 15 cm de diámetro (la guía usa uno de 6 pulgadas), plástico film, una botella o probeta, agua y un cronómetro.

Cómo se hace, según la guía del NRCS:

  1. Clava el anillo en el suelo y presiona suavemente la tierra solo junto al borde interior, para que el agua no se escape por los lados.
  2. Cubre el interior con plástico film, para no alterar la superficie al echar el agua.
  3. Vierte 444 ml de agua dentro del anillo. En un anillo de ese tamaño, equivalen a una lámina de 2,5 cm (una pulgada).
  4. Retira el plástico con cuidado, dejando el agua dentro, y pon en marcha el cronómetro.
  5. Anota el tiempo que tarda en desaparecer el agua de la superficie.

Cómo usarlo: compara puntos de la finca (calle con cubierta frente a calle labrada, por ejemplo) y repite en la misma época cada año. Si el agua tarda cada vez menos en entrar, vas bien.

Prueba 2: estabilidad de los agregados

Mide si los terrones del suelo aguantan cuando se mojan de golpe, como en una tormenta. Un suelo con agregados estables resiste mejor la erosión y la formación de costra.

Cómo se hace, según la guía del NRCS (prueba de desmoronamiento o slake test):

  1. Recoge fragmentos de suelo de la superficie con cuidado de no romperlos. La guía propone recoger 16 fragmentos; si hay costra, la mitad de la costra y la otra mitad de debajo.
  2. Déjalos secar al aire si están húmedos.
  3. Sumérgelos en agua sobre una rejilla fina y observa cuánto tardan en deshacerse y cuánto queda en la rejilla tras varias inmersiones.
  4. Puntúa cada fragmento. La guía usa una escala de estabilidad de 0 a 6.

Versión casera: aunque no tengas el kit, puedes poner un terrón seco de cada parcela en un vaso de agua y comparar. Si uno se deshace en segundos y otro aguanta, ya tienes una pista de qué manejo protege mejor tu suelo.

Agricultor observando de cerca su parcela

Prueba 3: recuento de lombrices

Las lombrices son un buen indicador de la vida del suelo. La guía del NRCS explica que su actividad mejora la infiltración, que sus deyecciones mejoran la agregación y que trocean los restos vegetales para otros organismos.

Cómo se hace, según la guía del NRCS:

  1. Marca un cuadrado de un pie de lado (unos 30 × 30 cm) y cava hasta un pie de profundidad (unos 30 cm), con los menos cortes posibles.
  2. Extiende la tierra sobre un fondo claro y cuenta las lombrices.
  3. Opcional: vierte en el hoyo 2 litros de agua con 2 cucharadas de mostaza en polvo para hacer salir a las lombrices que viven más hondo. Según la guía, salen en unos cinco minutos y la mostaza no les hace daño; enjuágalas antes de devolverlas al suelo.

Cómo interpretarlo: la guía del NRCS considera que unas 10 lombrices por pie cuadrado, unas 100 por metro cuadrado, suele ser un buen nivel. Pero advierte que las poblaciones varían mucho según el lugar, la época y la especie, y que no todos los suelos las tienen. Su consejo: contar varias veces en la temporada y usar la media para comparar de un año a otro. También recomienda hacerlo en primavera u otoño, cuando están más activas.

Cómo organizar tus pruebas

  1. Elige puntos fijos y márcalos con GPS o estacas.
  2. Compara manejos: una zona con cubierta y otra sin ella, una parcela con bokashi y otra sin él.
  3. Repite en la misma época cada año.
  4. Apúntalo todo con fotos.
  5. Combínalo con el análisis de laboratorio y con el inventario de plantas bioindicadoras.

Estos registros son, además, la base de un buen pasaporte regenerativo: evidencias fechadas de cómo evoluciona tu suelo.

Errores frecuentes

  1. Hacer cada prueba en un sitio distinto cada año.
  2. Comparar épocas distintas: un suelo seco de verano y uno húmedo de primavera no se comparan.
  3. Sacar conclusiones de una sola medida.
  4. No apuntar las condiciones del día.
  5. Contar lombrices junto a pilas de compost, donde la guía advierte que las poblaciones pueden estar alteradas.

Mide lo que quieres mejorar

Con un anillo, un vaso de agua y una pala puedes empezar hoy a medir la salud de tu suelo. Tienes más recursos en nuestra página de suelo.

Si quieres montar un protocolo de seguimiento de suelo para tu finca, escríbenos.

Be the one who does it.

Fuentes

  • USDA NRCS (2001). Soil Quality Test Kit Guide. https://www.nrcs.usda.gov/sites/default/files/2022-10/Soil%20Quality%20Test%20Kit%20Guide.pdf
  • USDA NRCS. Soil Health. https://www.nrcs.usda.gov/conservation-basics/natural-resource-concerns/soil/soil-health

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