← Volver al blog

Blog

Siembra directa en cereales de secano: cómo empezar sin labrar

· True Regenerative

Siembra directa en cereal de secano

En muchas fincas de secano el calendario se repite cada año: alzar, gradear, pasar el cultivador, sembrar. Cada pase cuesta gasóleo, horas de tractor y, sobre todo, humedad. En un clima donde el agua es el factor que más limita la cosecha, labrar es abrir la puerta para que se evapore.

La siembra directa propone otra cosa: sembrar sobre el suelo sin labrar. En True Regenerative la hemos trabajado en cereales, oleaginosas y leguminosas en La Rioja y en Cataluña, dentro de una experiencia que supera las 2.000 hectáreas. En esta guía te contamos qué es, qué hace falta y por dónde empezar sin jugarte la cosecha.

Qué es exactamente la siembra directa

Siembra directa es sembrar sobre un suelo que no se ha labrado. La sembradora abre una ranura estrecha, deja la semilla a la profundidad correcta y la cierra. El resto del suelo queda como estaba, con el rastrojo del cultivo anterior en superficie.

Conviene no confundirla con otras prácticas. Las cubiertas vegetales (un cultivo que se siembra para mejorar el suelo, o la hierba espontánea que hace ese mismo trabajo) son otra herramienta distinta, con su propio manejo, y las tratamos en otros artículos. Aquí hablamos solo de dejar de labrar para sembrar el cereal.

Por qué tiene sentido en secano

Agua: cada labor seca el suelo

Cada vez que se voltea la tierra, la capa removida se seca al sol y al viento. Sin labor, el suelo conserva mejor la humedad que tiene, y el rastrojo en superficie hace de sombra y frena la evaporación. En secano, unos milímetros más de agua disponibles en el momento de la nascencia pueden marcar el año.

Estructura y vida del suelo

El arado rompe los agregados, los canales de las raíces viejas y las galerías de las lombrices. Sin labor, esa red se mantiene y se va construyendo año tras año. El agua de lluvia entra mejor y se pierde menos suelo por erosión, algo que se nota mucho en parcelas con pendiente.

Menos pases, menos costes

Pasar de tres o cuatro labores a un único pase de siembra reduce gasóleo, desgaste de maquinaria y horas de trabajo. No es una promesa de ahorro concreto, porque depende de cada finca, pero el cálculo se puede hacer con los números propios antes de empezar.

Qué dice la evidencia

Seamos honestos: dejar de labrar no garantiza más cosecha. Un metaanálisis con más de 5.000 observaciones en 50 cultivos (Pittelkow et al., 2015, Nature) encontró que la siembra directa, de media, produce algo menos que el laboreo convencional. Pero ese mismo trabajo muestra que en climas secos, cuando se combina con mantener el rastrojo y con rotación de cultivos, la siembra directa iguala o supera al laboreo.

La lectura práctica es clara: la siembra directa funciona mejor en secano que en regadío, y funciona como sistema, no como una labor suelta. Si solo se quita el arado y se sigue igual en todo lo demás, los resultados suelen ser peores.

Fuente: Pittelkow, C. M., Liang, X., Linquist, B. A., et al. (2015). Productivity limits and potentials of the principles of conservation agriculture. Nature, 517, 365-368. https://doi.org/10.1038/nature13809

Las tres piezas del sistema

1. La sembradora

Es la inversión clave. Una sembradora de siembra directa tiene que cortar el rastrojo, abrir la ranura en suelo firme y asegurar buen contacto entre la semilla y la tierra. Antes de comprar, se puede alquilar, contratar el servicio a un vecino o a una cooperativa, o probar en una parcela.

2. El rastrojo

El rastrojo del cultivo anterior protege el suelo y alimenta a la vida que hay en él. Por eso no se quema ni se retira entero. Lo importante es que quede bien repartido: si la cosechadora lo deja en cordones, la sembradora trabaja mal y la nascencia sale irregular.

3. La rotación

Repetir cereal sobre cereal acumula enfermedades, plagas y las mismas malas hierbas. Alternar cereal con una leguminosa (veza, guisante, yero, lenteja) o con una oleaginosa (colza, girasol) rompe esos ciclos y, en el caso de la leguminosa, aporta nitrógeno al siguiente cultivo.

Malas hierbas: el reto real

Sin labor, las hierbas que antes se enterraban se quedan en superficie. Es el punto que más preocupa al empezar y el que más se tiene que planificar. Las herramientas que más ayudan son:

  • Rotación de cultivos, para cambiar las fechas de siembra y no favorecer siempre a las mismas especies.
  • Retrasar la siembra unos días cuando el año lo permite, para dejar nacer la hierba antes de sembrar.
  • Densidad y vigor del cultivo, porque un cereal que cierra pronto deja menos hueco.
  • Observar qué hierbas salen: las plantas bioindicadoras cuentan mucho del estado del suelo.

El objetivo es depender cada vez menos de los herbicidas, con un plan que se ajusta en cada campaña.

Errores frecuentes al empezar

  1. Cambiar toda la finca el primer año. Mejor empezar con una o dos parcelas y comparar con las labradas.
  2. Empezar sobre un suelo compactado. Si hay suela de labor, hay que resolverla antes; un análisis de suelo y unas pruebas de campo ayudan a decidir.
  3. Sembrar con el suelo demasiado húmedo. La ranura se alisa, no cierra bien y la semilla queda mal.
  4. Abandonar al segundo año. El suelo tarda varias campañas en reorganizarse sin labor. Los primeros años son de transición.
  5. Quitar el arado y no cambiar nada más. Sin rastrojo y sin rotación, la siembra directa pierde gran parte de sus ventajas.

Cómo saber si va bien

  • El agua de lluvia se infiltra más rápido y hay menos charcos y menos escorrentía.
  • Aparecen más lombrices y galerías en los primeros centímetros.
  • El suelo se mantiene más fresco y húmedo bajo el rastrojo.
  • La nascencia es uniforme y la cosecha se mantiene o mejora con los años.

Apuntar estos datos campaña tras campaña permite decidir con números propios, no con opiniones.

Siembra directa y autonomía

Dejar de labrar es también dejar de depender: de tanto gasóleo, de tantos pases y, con el tiempo, de parte de los insumos que se compran fuera. Si además fabricas tu propia fertilidad en una biofábrica en la finca, el sistema gana todavía más autonomía. Es la idea de fondo de todo nuestro trabajo: un agricultor autónomo, no dependiente.

Cómo te acompañamos

En True Regenerative empezamos con un diagnóstico de la finca: suelo, agua, cultivos, maquinaria y personas. A partir de ahí planteamos la transición a siembra directa parcela a parcela, con su rotación y su plan de hierbas, y formamos a tu equipo para que lo lleve solo. Trabajamos desde La Palma de Cervelló (Barcelona) en toda Cataluña, el resto de España y fuera; mira cómo trabajamos la agricultura regenerativa en Cataluña y nuestra página de cultivos.

Para el suelo y las cubiertas, lee también Suelo, cubiertas vegetales en leñosos y la App True Regenerative (orienta en campo; no diagnostica).

Si eres una empresa con fincas proveedoras de cereal y quieres acompañar su transición, visita Para empresas. Si tienes una finca de secano y quieres dejar de labrar, cuéntanos tu caso.

Be the one who does it.

Fuentes

  • Pittelkow, C. M., Liang, X., Linquist, B. A., et al. (2015). Productivity limits and potentials of the principles of conservation agriculture. Nature, 517, 365-368. https://doi.org/10.1038/nature13809

¿Prefieres hablarlo?

Reserva 30 minutos por Google Meet y hablamos de tu finca.

Reserva tu diagnóstico